Con el auge que la sociedad de hoy está dando a la gastronomia, con la intención de degustar los productos salidos de una buena cocina, no podemos dejar de comentar algunos aspectos del plato con mas tradición y relevancia de la Maragateria, el cocido maragato, cuya peculiaridad esta en comerlo al revés, empezando por las carnes o ración y terminando por la sopa, que según a decir de algunos esta costumbre arranca de los arrieros en el siglo XIX;
aunque tambien hay ciertos autores que lo vinculan a las tropas de Napoleón, los cuales cuentan que en el Cuartel General de Castrillo, habiendo comenzado la batalla, los mariscales preferian comerse lo mejor del plato por si tenian que salir en estampida.
Todos los que hemos tenido la oportunidad de probar uno de estos cocidos, coincidimos en la contundencia de este plato, mas propio de arrieros que de oficinistas, elaborado con hasta diez tipos de carnes diferentes: chorizo, oreja de cerdo de la matanza del año anterior, pollo, tocino, cecina, pizpierno, morcillo, costilla de vaca, huesos de sustancia y morro de cerdo, sin olvidarnos del relleno a base de huevos batidos, un poco de jamón y chorizo picados, pan rallado y unos dientes de ajo.
Otro de los ingredientes que juega un papel importante son los garbanzos, que han de ser de la tierra, de la cosecha propia, corresponden a la variedad de pico de pardal de tamaño pequeño y pico muy pronunciado, los mas sabrosos de Valdeviejas, aunque en Quintanilla tambien son muy apreciados. Hoy el cultivo del garbanzo se extiende por toda la comarca, siempre en pequeñas cantidades. En cuanto a la sopa que ha de ser de fideo grueso o pan de hogaza, debe ser tan espesa que la cuchara deje surco.
Se suele acompañar con postres naturales como las natillas o el roscón maragatos, aunque en las casas particulares suele haber otros postres como los bollos de burro, manzanas de cosecha o chicharrones ofrecidos en tortas de chichos de manteca.